Las personas que me han dicho que tengo que cambiar esto o aquello siempre han basado sus razones en argumentos de naturaleza puramente irracional
- Porque tú sabes eso no estaría bien-
- Mantengamos mejor esto de forma normal-
-Eso no es lo que se espera-
A mí por algún motivo que no puedo explicar siempre me ha tirado hacer exactamente lo contrario a aquello que todos esperan haga, a sabiendas muchas veces de que estaba tomando una decisión quizás errada, existía en mi una fuerza interna que me forzaba a tomar distancia de todo tipo de concejo o directiva, ahora cuando veo todo desde una perspectiva diferente, la perspectiva que te dan los ya casi cuarenta años, puedo entender bien la naturaleza de mis actos en el pasado. Era un joven idiota.
Pero claro, ser un joven idiota no me hacia un joven especial, de hecho me uniformaba con los demás jóvenes que tenían mi misma edad. Pero estaría siendo injusto si juzgo con mucha severidad mi proceder, ya que valgan verdades, muchas de las decisiones que tomé fueron a la larga buenas, y terminaron marcando el derrotero de mi existencia, algunas otras claro, solo precipitaron mi caída en ese pozo interminable que puede llegar a ser la inercia del ser humano, no podría de ninguna manera vivir arrepintiéndome de actos pasados o discursos antiguos que ahora con toda seguridad me pueden sonar tan candorosamente infantiles y carentes de rigor. Que podría recomendarle yo a mi hijo, si es que lo tuviera, si lo veo cometiendo los mismos errores que yo, he llegado a la conclusión de que no haría nada, salvo claro preocuparme y tomar las precauciones para que no se lastime en su búsqueda por lo que sea que tenga que buscar, tomaría distancia de mi condición de padre y me acogería eso si a mi condición de amigo, siempre con la esperanza claro, de que su periodo de estupidez le dure tanto como a mí y en cualquier caso no más tiempo que la de su padre, mis viejos hicieron lo mismo, me dejaron libre para que pueda tener mis fracasos y triunfos, que no han sido muchos, pero que definitivamente arrojan un saldo favorable en mi expediente, ahora, después de haber ido y venido caminos interminables, después de haber luchado y haberme rendido en batallas en donde ya todo estaba perdido antes siquiera de haber empezado a luchar, puedo entender algo a lo que por años le temí. El fracaso. Nunca antes como ahora he podido ver con más claridad el significado de esa palabra, y es que no estoy interesado mas en huir de ella, porque sé que siempre habrán batallas que pelear, trofeos que ganar y alzar después pensando en la siguientes contiendas.
Podría pasar mi vida arrepintiéndome de todas aquellas cosas estúpidas que hice, pero prefiero en cualquier caso arrepentirme de todas aquellas que no hice y que puta madre, como me gustaría hacer ahora. En esencia sigo siendo el mismo tipo, sigo dando la contra algunas veces para no perder la costumbre, sigo tocando la guitarra con tres dedos sin saber cómo, y tocando el piano con los ojos cerrados como si fuera un súper pianista sin serlo, sigo tildando las mismas palabras que no llevan tilde, sigo leyendo las cosas que terminan interesándome más sentado en el inodoro, sigo siendo un idiota, lo único que ha cambiado es que ahora soy un idiota conciente. Solo eso.
Idiota conciente
26 04 2011Comentarios : Deja un Comentario »
Categorías : 1
Filosofía cotidiana
20 04 2011No hay un solo día en el que no escuche algo que no deje de parecerme genial y que rescate esa envidia traviesa que todos llevamos dentro, ayer por ejemplo, el técnico que tiene que venir a revisar las computadoras de mi casa, me llamó y entre los argumentos que esgrimio para disculparse por su falta de puntualidad dijo una verdad universal que en sus labios de tipo sinvergüenza y hablador no perdían un milímetro de verdad siquiera:
- Es que mi hermano, en cuestiones de trabajo yo no soy dueño de mi tiempo, ni siquiera cuando estoy en mi casa soy dueño de mi tiempo-
Todo bien chochera fue lo que le respondí, que podía decirle.
Hoy muy temprano antes de sentarme a la mesa a tomar el desayuno mientras me afeitaba pude oír a mi hermana decirle a mi madre – Un hijo es una bendición, dos son una angustia, tres son un problema y cuatro son una locura – Casi me corto con la navaja del shock.
Filosofía cotidiana.
Comentarios : Deja un Comentario »
Categorías : 1
Tratados sociales
16 04 2011Y si pues después de tanto divagar y huevear decidí volver a escribir, sin ninguna pretensión, simplemente escribir, reconciliarme con el teclado y empezar el expediente de mis días, que valgan verdades no tienen nada de extraordinarios, pero que en cualquier caso me convierten en un observador empedernido de todo, hoy por ejemplo estuve como una media hora en el Bembos y mas allá de encontrar el local de Aviación super acogedor y sin tanta bulla ni desorden como el de plaza San Miguel por ejemplo, pude notar un nuevo puesto de trabajo en esta cadena de tiendas, dos chicos cada cual bien uniformado y con la mejor de las sonrisas se encargaban de desalojar del local a los chiquillos que cada cinco minutos entraban furtivamente con su cargamento de caramelos y melcochas para vendernos a los comensales, cada cual mas sucio y con el mismo discurso : compra pe, porfas. No necesito decir que nadie compraba, ni siquiera yo (mea culpa merecido) los chicos los echaban del lugar y ellos se iban sin oponer resistencia pero volvían a los pocos minutos cuando la puerta se abría para que entre algún nuevo cliente. Nadie siquiera se inmutaba ante este espectáculo, todos seguían con lo suyo, nadie parecía notar lo que yo estaba viendo. Después de un cuarto de hora de presenciar el mismo programa que ya empezaba a encontrar francamente muy cómico, caí en cuenta de otro detalle bastante revelador, todos los chiquillos que entraban y salían furtivamente con sus bolsas de golosinas eran cholos, indios, serranos, o como prefieras llamarlos, y todos los que estábamos sentados comiendo no lo eramos, termine de comer y me fui con los audífonos del Ipod a todo volumen escuchando Imposible Germany de Wilco por enésima vez, ya no estaba en el Bembos, sin embargo por alguna razón no dejaba de pensar que nunca antes había tenido tan cerca la historia del Perú. Y es que esta ahí, pero claro, nunca la reconocemos.
Comentarios : Deja un Comentario »
Categorías : 1