Tantas veces Lima

28 06 2010
Lima

Lima

Llegar a  Lima siempre  me causa una serie de emociones y sensaciones, vivir fuera de tu país tanto tiempo  termina convirtiéndote en una suerte de apátrida, porque si tu peruanidad se ve reducida a la nostalgia por las comidas que tu madre solía cocinar los domingos o la pichanguita de los sábados por la tarde que solías jugar en la cancha con los compañeros del trabajo entonces algo está funcionando mal. Las mismas canciones que escuchas fuera y que tanto disfrutas no tienen el mismo efecto cuando las escuchas en tu país,  aquellos programas dominicales que tanto esperabas durante la semana y que ahora vez después de tanto tiempo, resulta que no eran tan graciosos como pensabas o tal vez lo siguen siendo pero el que dejó de reírse eres tú ¿qué me hace regresar?  Es lo que siempre me pregunto, mi familia definitivamente podría ser una respuesta contundente, el problema es ese, que encuentro  mi vinculo con  Lima cada vez mas frágil, porque mis padres ya están viejos y mas temprano que tarde me podrían dar una triste sorpresa, mis hermanas son total y completamente independientes y de seguro podrán entender que yo las visite con menos frecuencia de la que ya lo hago ahora, una vez al año, dos meses de baño de peruanidad y siete de ausencia  me han convertido en un forastero en mi propia casa,  lo que en un principio encontré fascinante ahora empieza a parecerme terrible, en cada lugar, en cada ciudad que visito encuentro algún detalle que me recuerda Lima, lo que me hace extrañarla menos y habituarme cada vez más a mi condición de viajero itinerante, es cierto que mi trabajo tiene bastante de culpa en esto pero tan bien es cierto que no podría siquiera imaginarme haciendo otra cosa que no sea la que ahora hago, sin embargo es un precio muy alto el que pago por una vida de viajes  sin paradero fijo, de hecho la factura ya la estoy empezando a pagar al llegar a la que por muchos años fue mi ciudad y sentirme un completo forastero. Me he propuesto entonces reforzar mis vínculos con Lima, recorrer sus calles con la misma avidez con la que solía hacerlo antes cuando junto a  Rolando, compañero fiel de batallas y mil caminatas, nos internábamos en calles y parques con la sola consigna caminar sin propósito aparente, terminábamos casi siempre en alguna banca de algún parque compartiendo algunos cigarros y solucionando los problemas del mundo, cuando no estábamos tocando la guitarra y cantando alguna canción desentonados. Abraham Valdelomar  solía decir  que Lima era el Jirón de la Unión, el jirón de la Unión era el Palais Concert y que el Palais Concert era él. Yo ahora, por alguna extraña razón empiezo a encontrar esa afirmación tan provinciana como estas veintinueve líneas.

Advertisement

Acciones

Información

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.