Me voy dando cuenta con el tiempo que aquello a lo que llamamos éxito no es más que un concepto abstracto y cuyo significado termina desdibujándose en conjeturas vagas. Conseguir un buen trabajo y mejorar tu nivel de vida, tener a esa mujer linda y comprensiva esperándote en casa con el té listo para después amorosa y tierna en la cama te llene de caricias y sudores, nada es garantía de éxito alguno, ni siquiera si se diera el caso de que tengamos ambas cosas. A menudo me encuentro con personas que suspiran envidiando mi estilo de vida lleno de viajes y aventuras, según sus propias palabras, yo escucho y algunas veces un tanto abrumado y otras bastante aburrido por venir escuchando los mismos comentarios hace ya algo de tiempo, solo puedo contestar con frases que ya con antelación he venido preparando para este tipo de incomodas situaciones, nada más falso, ni mi vida es exitosa ni mis viajes están llenos de aventuras, pero es un trabajo emocionante, me refuta mi conciencia, no, debo responderle también a ella, es un trabajo como cualquier otro, con horarios, y obligaciones, con beneficios y alegrías, pero en suma nada especial, y es que todo se reduce a rutina, ok, una rutina de viajes por el mundo, un tiempo en el mediterráneo, otro en el Caribe, otro en báltico pero en cualquier caso ninguno de estos detalles podría convertirme así sin más en un hombre exitoso. Todos envidiamos siempre aquello que no poseemos y que pretendemos merecido sin siquiera merecerlo o a veces mereciéndolo también, veo las montañas de discos en mi cuarto que empiezan a precisar de un a mano caritativa que les retire el polvo, montañas de libros en diferentes idiomas que alguna vez ignore y que ahora si no domino al menos puedo manejar sin sobresaltos, relojes que nunca usaré por miedo a perderlos o en el peor de los casos por miedo a ser víctima de algún furtivo ladrón, tantas cosas que ahora tengo y que antes solo eran parte de mis sueños y porque no de mis más insanas envidias, y oh sorpresa : No me hacen exitoso en absoluto. Por cuestión de elemental y cortes elegancia he evitado hablar de conquistas y amores que en realidad no lo fueron pero que en su momento abrasé en nombre de el éxito que me había sido esquivo, nada, absolutamente nada, ni siquiera el orgasmo más largo y placentero me condujeron por el camino escarpado y duro del éxito. Éxito, éxito, éxito.
Hace una horas escuché a un tipo que animado hablaba con uno de sus compañeros de trabajo en la esquina de la avenida Javier Prado con Frutales desde el auto en el que iba, la luz roja del semáforo parecía eterna y así bajo ese cielo gris e irresoluto de Lima pude ver por treinta segundos el rostro de eso que he estado buscando durante tanto tiempo.
- Ese tío me compró toda la bolsa, ese, el del Fiat azul
- No jodas, en serio…?
- ¡ Síí ! ahora si ya me alcanza para comprar comprarle la torta a Kike, me arranco chochera.
Me quedé en shock, no pude siquiera terminar mi hora interdiaría de gimnasio, mientras estaba ahí en esas maquinas para quemar calorías y engrosar músculos, solo podía ver la cara de aquel vendedor ambulante, la forma en que hablaba, el brillo de sus ojos, los ademanes que hacía con las manos mientras excitado conversaba con su compañero todo en el era felicidad, quién podría ser Kike, ni idea, podría ser su hijo, su padre, su hermano, de hecho eso no era importante para mí, lo que me voló la cabeza fue su expresión de legitima felicidad, es que si un hombre que trabaja en la calles vendiendo caramelos con la complicidad de los semáforos, durante seis o siete días a la semana puede tener instantes de genuina felicidad es porque chochera, ese tío lo logró. El éxito que me es esquivo y que está escondido en una bolsa vacía de caramelos al final del día.
Bolsas Vacías
5 05 2011Comentarios : Deja un Comentario »
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Idiota conciente
26 04 2011Las personas que me han dicho que tengo que cambiar esto o aquello siempre han basado sus razones en argumentos de naturaleza puramente irracional
- Porque tú sabes eso no estaría bien-
- Mantengamos mejor esto de forma normal-
-Eso no es lo que se espera-
A mí por algún motivo que no puedo explicar siempre me ha tirado hacer exactamente lo contrario a aquello que todos esperan haga, a sabiendas muchas veces de que estaba tomando una decisión quizás errada, existía en mi una fuerza interna que me forzaba a tomar distancia de todo tipo de concejo o directiva, ahora cuando veo todo desde una perspectiva diferente, la perspectiva que te dan los ya casi cuarenta años, puedo entender bien la naturaleza de mis actos en el pasado. Era un joven idiota.
Pero claro, ser un joven idiota no me hacia un joven especial, de hecho me uniformaba con los demás jóvenes que tenían mi misma edad. Pero estaría siendo injusto si juzgo con mucha severidad mi proceder, ya que valgan verdades, muchas de las decisiones que tomé fueron a la larga buenas, y terminaron marcando el derrotero de mi existencia, algunas otras claro, solo precipitaron mi caída en ese pozo interminable que puede llegar a ser la inercia del ser humano, no podría de ninguna manera vivir arrepintiéndome de actos pasados o discursos antiguos que ahora con toda seguridad me pueden sonar tan candorosamente infantiles y carentes de rigor. Que podría recomendarle yo a mi hijo, si es que lo tuviera, si lo veo cometiendo los mismos errores que yo, he llegado a la conclusión de que no haría nada, salvo claro preocuparme y tomar las precauciones para que no se lastime en su búsqueda por lo que sea que tenga que buscar, tomaría distancia de mi condición de padre y me acogería eso si a mi condición de amigo, siempre con la esperanza claro, de que su periodo de estupidez le dure tanto como a mí y en cualquier caso no más tiempo que la de su padre, mis viejos hicieron lo mismo, me dejaron libre para que pueda tener mis fracasos y triunfos, que no han sido muchos, pero que definitivamente arrojan un saldo favorable en mi expediente, ahora, después de haber ido y venido caminos interminables, después de haber luchado y haberme rendido en batallas en donde ya todo estaba perdido antes siquiera de haber empezado a luchar, puedo entender algo a lo que por años le temí. El fracaso. Nunca antes como ahora he podido ver con más claridad el significado de esa palabra, y es que no estoy interesado mas en huir de ella, porque sé que siempre habrán batallas que pelear, trofeos que ganar y alzar después pensando en la siguientes contiendas.
Podría pasar mi vida arrepintiéndome de todas aquellas cosas estúpidas que hice, pero prefiero en cualquier caso arrepentirme de todas aquellas que no hice y que puta madre, como me gustaría hacer ahora. En esencia sigo siendo el mismo tipo, sigo dando la contra algunas veces para no perder la costumbre, sigo tocando la guitarra con tres dedos sin saber cómo, y tocando el piano con los ojos cerrados como si fuera un súper pianista sin serlo, sigo tildando las mismas palabras que no llevan tilde, sigo leyendo las cosas que terminan interesándome más sentado en el inodoro, sigo siendo un idiota, lo único que ha cambiado es que ahora soy un idiota conciente. Solo eso.
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Filosofía cotidiana
20 04 2011No hay un solo día en el que no escuche algo que no deje de parecerme genial y que rescate esa envidia traviesa que todos llevamos dentro, ayer por ejemplo, el técnico que tiene que venir a revisar las computadoras de mi casa, me llamó y entre los argumentos que esgrimio para disculparse por su falta de puntualidad dijo una verdad universal que en sus labios de tipo sinvergüenza y hablador no perdían un milímetro de verdad siquiera:
- Es que mi hermano, en cuestiones de trabajo yo no soy dueño de mi tiempo, ni siquiera cuando estoy en mi casa soy dueño de mi tiempo-
Todo bien chochera fue lo que le respondí, que podía decirle.
Hoy muy temprano antes de sentarme a la mesa a tomar el desayuno mientras me afeitaba pude oír a mi hermana decirle a mi madre – Un hijo es una bendición, dos son una angustia, tres son un problema y cuatro son una locura – Casi me corto con la navaja del shock.
Filosofía cotidiana.
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Tratados sociales
16 04 2011Y si pues después de tanto divagar y huevear decidí volver a escribir, sin ninguna pretensión, simplemente escribir, reconciliarme con el teclado y empezar el expediente de mis días, que valgan verdades no tienen nada de extraordinarios, pero que en cualquier caso me convierten en un observador empedernido de todo, hoy por ejemplo estuve como una media hora en el Bembos y mas allá de encontrar el local de Aviación super acogedor y sin tanta bulla ni desorden como el de plaza San Miguel por ejemplo, pude notar un nuevo puesto de trabajo en esta cadena de tiendas, dos chicos cada cual bien uniformado y con la mejor de las sonrisas se encargaban de desalojar del local a los chiquillos que cada cinco minutos entraban furtivamente con su cargamento de caramelos y melcochas para vendernos a los comensales, cada cual mas sucio y con el mismo discurso : compra pe, porfas. No necesito decir que nadie compraba, ni siquiera yo (mea culpa merecido) los chicos los echaban del lugar y ellos se iban sin oponer resistencia pero volvían a los pocos minutos cuando la puerta se abría para que entre algún nuevo cliente. Nadie siquiera se inmutaba ante este espectáculo, todos seguían con lo suyo, nadie parecía notar lo que yo estaba viendo. Después de un cuarto de hora de presenciar el mismo programa que ya empezaba a encontrar francamente muy cómico, caí en cuenta de otro detalle bastante revelador, todos los chiquillos que entraban y salían furtivamente con sus bolsas de golosinas eran cholos, indios, serranos, o como prefieras llamarlos, y todos los que estábamos sentados comiendo no lo eramos, termine de comer y me fui con los audífonos del Ipod a todo volumen escuchando Imposible Germany de Wilco por enésima vez, ya no estaba en el Bembos, sin embargo por alguna razón no dejaba de pensar que nunca antes había tenido tan cerca la historia del Perú. Y es que esta ahí, pero claro, nunca la reconocemos.
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Tantas veces Lima
28 06 2010Llegar a Lima siempre me causa una serie de emociones y sensaciones, vivir fuera de tu país tanto tiempo termina convirtiéndote en una suerte de apátrida, porque si tu peruanidad se ve reducida a la nostalgia por las comidas que tu madre solía cocinar los domingos o la pichanguita de los sábados por la tarde que solías jugar en la cancha con los compañeros del trabajo entonces algo está funcionando mal. Las mismas canciones que escuchas fuera y que tanto disfrutas no tienen el mismo efecto cuando las escuchas en tu país, aquellos programas dominicales que tanto esperabas durante la semana y que ahora vez después de tanto tiempo, resulta que no eran tan graciosos como pensabas o tal vez lo siguen siendo pero el que dejó de reírse eres tú ¿qué me hace regresar? Es lo que siempre me pregunto, mi familia definitivamente podría ser una respuesta contundente, el problema es ese, que encuentro mi vinculo con Lima cada vez mas frágil, porque mis padres ya están viejos y mas temprano que tarde me podrían dar una triste sorpresa, mis hermanas son total y completamente independientes y de seguro podrán entender que yo las visite con menos frecuencia de la que ya lo hago ahora, una vez al año, dos meses de baño de peruanidad y siete de ausencia me han convertido en un forastero en mi propia casa, lo que en un principio encontré fascinante ahora empieza a parecerme terrible, en cada lugar, en cada ciudad que visito encuentro algún detalle que me recuerda Lima, lo que me hace extrañarla menos y habituarme cada vez más a mi condición de viajero itinerante, es cierto que mi trabajo tiene bastante de culpa en esto pero tan bien es cierto que no podría siquiera imaginarme haciendo otra cosa que no sea la que ahora hago, sin embargo es un precio muy alto el que pago por una vida de viajes sin paradero fijo, de hecho la factura ya la estoy empezando a pagar al llegar a la que por muchos años fue mi ciudad y sentirme un completo forastero. Me he propuesto entonces reforzar mis vínculos con Lima, recorrer sus calles con la misma avidez con la que solía hacerlo antes cuando junto a Rolando, compañero fiel de batallas y mil caminatas, nos internábamos en calles y parques con la sola consigna caminar sin propósito aparente, terminábamos casi siempre en alguna banca de algún parque compartiendo algunos cigarros y solucionando los problemas del mundo, cuando no estábamos tocando la guitarra y cantando alguna canción desentonados. Abraham Valdelomar solía decir que Lima era el Jirón de la Unión, el jirón de la Unión era el Palais Concert y que el Palais Concert era él. Yo ahora, por alguna extraña razón empiezo a encontrar esa afirmación tan provinciana como estas veintinueve líneas.
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Destruyendo un mito
5 10 2009
Mi vida como prisionero
Pocas veces la lectura de un libro me ha resultado tan perturbadora y acaso ha servido parar destruir un mito que se había construido con tres discos geniales y una actitud de irreverencia e irrespetuosa falta de respeto hacia las normas y convencionalismos de una sociedad conservadora y cerrada a todo viento de cambio y renovación artística, Los Prisioneros habían sido en suma más que una banda de Rock un icono cultural, liderados por acaso una de las mentes más lucidas de una escena rockera plana y carente de una actitud crítica y de cuestionamiento, por todo ello, cada disco de Los Prisioneros resultaba un acontecimiento que todos esperábamos abrazando la ilusión de encontrar en las letras de cada una de sus canciones ese detalle que nos hacia identificarnos y sentirnos qué duda cabe parte de la banda, tres tipos que se subían a un escenario y que cantaban las misma historias que tú estabas atravesando y que encima no lucían como lejanos rock stars sino más bien proyectaban una imagen tan cotidiana y afín con tu apariencia que realmente te hacían creer que podías bailar en las fiestas sin olvidar lo que estaba sucediendo en la sociedad. Lo realmente curioso de los discos de Los Prisioneros era su naturaleza tremendamente internacional, aun cuando el publico chileno podría pensar que era un grupo que cantaba acerca de situaciones locales y casi costumbristas, sus discos enganchaban perfectamente con lo que estaba sucediendo en ciudades como Lima, Santa Cruz, Bogotá o Buenos Aires, nos unieron, nos hicieron olvidar por un momento viejas diferencias y antipatías anacrónicas y absurdas, en Perú por ejemplo son considerados casi peruanos, cosa curiosa siendo ellos de un país con el que las relaciones nunca fueron amigables, pero solo ellos cantando simples canciones que luego fueron convertidas en Himnos en los labios de una fanaticada fiel y casi religiosa, pudieron romper esas barreras que tan estúpidamente generaciones de militares e historiadores se habían encargado de levantar con falsedades y odios absurdos. Los Prisioneros entonces habían dejado de ser una banda de rock para convertirse en casi una leyenda, un mito que años después ellos mismos se encargarían de destruir exponiendo mediáticamente detalles de una historia hasta ese punto ignorada por todos nosotros, fans incondicionales: Eran seres humanos, no eran dioses ni modelos a seguir, ni siquiera líderes de opinión.
La edición de este libro supuso acceder a una versión siempre esquiva e ignorada por nosotros, la versión de Claudio Narea, discreto guitarrista a quien recordamos básicamente cantando algunos de los temas más interesante de la banda, estando siempre en un tercer plano, luciendo casi siempre como un músico de apoyo más que como un miembro de la banda en el escenario, pero los hechos y el tiempo nos demostraron que esa idea era errónea, Claudio era un engranaje muy importante dentro del sonido de la banda, de hecho después de escuchar su disco solo uno se puede hacer una idea más clara de la influencia de Claudio en las composiciones, está muy claro que Jorge componía, pero el estilo de Claudio para ejecutar la guitarra en las grabaciones es lo que en mal que bien fue definiendo el sonido crudo y orgánico de la banda tanto en concierto como en el estudio.
Mi vida como Prisionero es un libro ingenuo, es evidente que Claudio no es un escritor consumado ni mucho menos, sin embargo se las ingenia para contarnos su versión de una forma amena, pero cayendo en errores gramaticales que tranquilamente como fans podemos pasar por alto, después de todo qué duda cabe lo que realmente nos interesa es el contenido, la historia en sí y no las formas. Y es así que paulatinamente nos vamos enterando de detalles que a todas luces pueden revelarnos a una banda completamente disfuncional, con un líder absolutamente ególatra, un baterista cómplice de las alucinaciones de su compañero y sin poder de decisión, un manager angurriento y a un guitarrista inseguro y casi acomplejado. Como un grupo con esta característica llego a convertirse en una de las bandas más emblemáticas de América latina? O peor Como duraron tanto tiempo juntos? Una cosa nos queda clara, los unía una amistad, y tenían un pasado y sueños comunes. Se sentían grandes.
No sé hasta qué punto puede resultar valido exponer a tu familia a la exposición mediática exhibiendo problemas tan íntimos y de una sordidez única con el solo propósito de esclarecer tu Vida como Prisionero, y es que los detalles que se pueden leer en los capítulos en los que Claudio cuenta los pormenores de esa bizarra relación entre su esposa, Jorge y el, resultan insólitos, y sobre todo absolutamente decepcionante, claro, es evidente que esta es la versión de uno de los lados, y que en ningún caso tendría que tener carácter concluyente, pero como fans lo único que podemos hacer es sorprendernos ante semejante falta de de buen juicio y criterio. Claudio falla cuando intenta ser objetivo, porque al querer mostrarnos los hechos ajustándose a la verdad, se muestra el mismo casi como un maniquí victima de sus indecisiones y angustias a merced de los cambios de ánimo y caprichos de un tirano Gonzales , nos regala en suma la historia de dos caricaturas, dos personajes, y no la de dos personas enfrentadas por criterios artísticos diferentes y por el amor de Claudia, la esposa de Narea.
Claudio termina el libro con un párrafo en donde se pregunta quién es Jorge, nos confiesa que ya no reconoce aquel amigo de juventud, es curioso porque es exactamente la sensación que me inunda después de leer este libro, no reconozco en esas páginas a ese grupo genial que me hizo reír, llorar, sonar y sobre todo creer en la música, que grupo ? Los prisioneros.
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Etiquetas: Libros
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Sabado 12 Setiembre 2009
12 09 2009
Pisbull y yo
Algunas personas eligen simplemente vivir ajenas a todo intercambio de sentimientos, ya sea amorosos o de amistad, son esas personas las que han perdido el candor, las que perdieron su capacidad de asombro, para las que una mujer nos es mas que un par de tetas y un culo grande o plano, según el caso, un cielo azul y claro nada mas que una señal de un futuro cambio de clima, y que en el mejor de los casos les servirá como advertencia para renovar guardarropa y así evitarse futuras molestias, personas que juegan solitario en la computadora y que esperan diariamente por la emisión de su programa predilecto en algún canal de la televisión local, fuman solas, beben solas y hacen el amor solas casi siempre con la complicidad de cuatro paredes y una mano caritativa, sin embargo, hasta para esas personas existe un llamado, un día d, un punto de quiebre, un pequeño detalle que los saca de sus rutinas, de sus círculos y cuadrados, así, cuando menos se dan cuenta, ya están compartiendo sus cajetillas de cigarros y fumando en grupo y a grandes bocanadas, de jugar patéticos juegos contra el computador, ahora se reúnen a conversar sobre cosas sin importancia y de una naturaleza tan banal que en suma termina devolviéndoles eso que antes habían perdido: Su condición de seres humanos. Aquello que antes les fue esquivo y que ellos también evitaban de pronto se revela como un acontecimiento lleno de luz en medio de esas sombrías existencias, aquello que te hace niño y que te convierte en grande : La amistad.
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Miercoles 26 de agosto 2009
12 09 2009
Faro de Miraflores By Neckthru.
Algunas personas sirven como catalizadoras de los sentimientos, emociones o perversiones de otras, yo por ejemplo, sin saber como; termino siempre recibiendo las antipatías mas absolutas y gratuitas sin haber hecho nada para merecerlas, salvo claro ser yo mismo, sin reparos ni ataduras, esa misma condición puede provocarle a otras personas un aprecio inusitado y sin asidero lógico, esta situación termina casi siempre provocándome una depresión de la que una dosis de simple estupidez me rescata, así; un porrazo directo en el suelo, o cualquier descuido con las cosas que me rodean que termina convirtiéndome en un comiquísimo caos, pueden rescatarme del estado calamitoso en el que suelo caer debido a lo contradictorio de la naturaleza de las relaciones humanas.
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Sabado 22 de Agosto 2009
12 09 2009
Chorrillos By Neckthru.
La precariedad de la calma, todo resulta un espejismo que maquillamos con especial esmero para cubrir nuestras dudas, nuestras ansiedades, nuestros temores, pero el tiempo de manera casual, casi fortuita, nos devuelve a la realidad como una estricta norma; una canción en la radio, una mirada, un misterioso deja vu, son suficientes para quebrar todo el status quo en el que vivimos seguros. Sin embargo nos reponemos, y con una habilidad minuciosa, nos volvemos a construir las mismas murallas que nos mantienen seguros, y así ; creemos encontrarle un sentido nuevo a nuestras vidas un nuevo horizonte para nuestros sueños, pero el universo es una inevitable cíclica imposible de esquivar, en vano nos escondemos, la realidad es estricta y entonces muy pronto nos vemos nuevamente de pie frente al espejo, y asi entendemos todo. Algunos continúan escondiéndose, pero otros nos llevamos el espejo a todas partes.
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Martes 18 de Agosto 2009
12 09 2009
Castigo By Neckthru.
Hoy me he figurado ser un buscador empedernido, un tipo con una profunda necesidad de búsqueda, uno de esos individuos que siempre están siguiendo la pista de algo y que no se detienen hasta encontrar el origen de las cosas, de los fundamentos, de las mentiras, de las verdades, no me ha costado mucho, ya que estoy rodeado de ellos, son una especie extraña, a quienes personas como yo les parecemos casi bizarras, nos miran con horror, y a diferencia de nosotros que los encontramos fascinantes, ellos nos ven como individuos de tercera o cuarta categoría, no entienden nuestro desapego a las formas, nuestro caminar lento, nuestro desinterés por la verdad y todas sus interpretaciones, nuestro gusto por la música sencilla y complaciente y nuestro placer por las composiciones mas obscuras y bizarras, nos ven con lupas, ya que les parecemos enanos, son; claro que si, una mayoría avasallante que convive con nosotros y se interrelaciona con una pálida cortesía, ellos son el orden, la disciplina, nosotros somos el caos, sin embargo; hoy he comprendido que de esa dicotomía tan aguda es que finalmente estamos hechos todos, y que ellos y nosotros construimos nuestro espacio, un espacio lleno de imperfecciones que finalmente nos confirma una única e irremplazable verdad: que somos humanos.
Ellos y nosotros.
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